Tengo en casa un reproductor de discos compactos RCD-02 de Rotel, en su momento –de esto hace ya sus buenos años- el punto de partida de la veterana –en 2021 celebró por todo lo alto su 60 cumpleaños- firma nipona en materia de fuentes digitales y les aseguro que es un aparatito espléndido.
A parte de costar en su momento unas 150 veces –no exagero- menos que mi “superconjunto” Esoteric, sigue sonando divinamente, habiendo sido la única operación de mantenimiento realizada en el mismo el preceptivo cambio de la óptica del sistema de lectura. Digo esto por la sencilla razón de que los productos Rotel siempre han sido muy humildes –que no modestos- pero a la hora de la verdad nunca dejan de dar la talla, motivo por el que se han convertido en sinónimo de musicalidad asequible pese a que quienes busquen High End al máximo nivel –también, guardando las debidas distancias, asequible- encontrarán en los modelos Michi de la marca la plena satisfacción de sus anhelos de perfección sonora. De ahí que la aparición de versiones mejoradas/evolucionadas, alias MKII, de modelos consagrados merezca siempre nuestra atención porque sabemos con toda seguridad que tiene algo que aportar. Así sucede con el flamante CD14MKII, un lector de discos compactos que pone sutilmente al día una máquina que vio la luz por vez primera en 2016.
Sutiles pero efectivas aportaciones para marcar la diferencia
Siempre me ha gustado situar el texto en su contexto, por lo que parece lógico que antes de entrar en materia con el nuevo Rotel conozcamos un poco los atributos de su predecesor. Pues bien, en el catálogo de la Serie 14, editado por la marca japonesa hace poco más de un lustro, se citaba lo siguiente sobre el CD14: “En 1989, Rotel confirmó su dominio del audio digital con el lanzamiento al mercado del reproductor de discos compactos RCD-855. La crítica especializada fue abrumadora en sus alabanzas, hasta el punto de que un periodista llegó al extremo de llamarlo “La ganga del siglo”, y desde entonces Rotel nunca ha mirado atrás. El diseño del CD14 comienza con una fuente de alimentación cuidadosamente concebida con el fin de asegurar señales de tensión y corriente libres de rizado completamente separadas para los circuitos analógicos y digitales.
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Un poco “desgarbado”, aunque perfectamente organizado, el interior del Rotel destaca por la presencia de componentes discretos de alta calidad, responsables últimos de su notabilísima musicalidad. Ya saben: el “Concepto de Diseño Equilibrado”